Polvo de hueso

Si algún día mis huesos se deshacen como tristes astillas, vidriecitos, trozos de cántaros quebrados, yo iré perdiendo la carne que sostienen, iré mirando desde afuera la gente que camina y no podré ya andar como solía. Si eso sucede, déjame en el jardín: yo seguiré escribiendo en mi cabeza infinitas historias y caerá la lluvia mientras tanto.

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