viernes, 4 de julio de 2014

Margaux: ha pasado un mes

Margaux es diminuta como un suspiro. Hace un mes me cabía en la palma de una mano; ahora, en dos. Yo le cuento historias cuando estamos solas. A ella le gusta la de una gata pequeña que se desovilla en la puerta de un laberinto hasta que aprende a volar. Ella me explica que los gatos no vuelan y yo le recomiendo una novela en la que uno le enseña a una gaviota.  El problema es que  Margaux aún no sabe leer. A la noche, cuando me baño, ella espera en el borde de  la bañera mientras conversamos sobre lenguas ásperas y gotas de agua. Duerme ovillada en mis rodillas, todavía teme a los pájaros del jardín, aunque es amiga de los perros de la casa. En sus ojos el cielo es un espejo azul. La quiero como si hubiera estado bordada en mi alma desde siempre. Margaux es una dulce flor sobre mi corazón. A las dos nos olvidó nuestra mamá: será por eso que cobijamos ovilladas nuestra orfandad.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...