miércoles, 30 de julio de 2014

De viaje (I)

¿Ir hacia dónde?, dijo.
Y pensó en el gato que sonreía diluido en el aire.
No importa demasiado.
Los aqueos, los francos, los íberos...
Los que habían llegado antes que el imperio hiciera tabla rasa
La cuestión, dijo Humpty, es quien tiene el poder y listo.
Salve, Populi et Senatus Romani.
Más atrás aún: en el tiempo -o en el espacio, que es lo único que aún permanece-
¿Una maleta?
Y como siempre la sangre,  la que está más allá de la mar océana: en el sur.
Ese otro recorrido que son las palabras acumuladas como piedras brillantes en el revés de la memoria.
(Hablaremos en español, Maïa, mientras La dame et la licorne nos mira desde las sombreadas paredes de Clunny. Te contaré cómo se conoce con la percepción y el deseo y comeremos helados en la rivera del Sena aunque haga frío y nieve una y otra vez)
Los mercados, las viejas estaciones, los museos, las calles con sus casas de enfrente, el sol.
Después entre los párpados quedarán flotando las imágenes como una dulce alondra titilante.
No importa demasiado.
Hay dulce agua tibia y verbos que se escurren, disfrazados de trenes.
Oh, sí, claro que sí. En medio de la noche los vagones son cajas de cristal y de luces que parten la hora en dos. Bordean el Mare Nostrum como si fueran agujas para pespuntear.
Háblame del viaje, dijo el gato antes de desaparecer.
Eso hago.
No importa dónde vayas, maulló.
Aunque no lo creas, yo ya partí.
Y cerré la maleta una vez más.

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...