Un soplo apenas

Un soplo apenas y el día se inaugura como si fuera un viento que alguien desenrolla. Él me apoya su mano y murmura palabras que navegan el aire. Los pájaros se agitan, plumetean, hacen sus abluciones en el agua del cántaro. Hablamos bajo. Entre susurros. Volvemos a dormir unos instantes hasta que el sol se planta y templa los cristales. Es sábado de gloria. Como siempre. Me oigo trajinar en la cocina y me digo "Es el viento". Multiplico mis manos y bordo las tareas en el día. Lo miro hacer: la tierra, las maderas, el fuego del asado. Hace ya muchos días que vamos y venimos. Un soplo apenas y coseché una brisa primaveral a esta altura del mundo. 

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