domingo, 10 de agosto de 2014

Yo me pregunto

Yo me pregunto
por qué alguien espera que una mujer dé a luz y a los dos meses la mata -como si hubiera sido un frasco donde esperar una germinación-,
por qué a las pocas horas otro arranca ese niño del seno de su madre,
por qué lo entrega a otro otro -como si fuera cosa que debiera trasplantarse-,
por qué ese otro poderoso lo da -para sacárselo de encima, para que no le pese, para que no sea su hilacha en el camino-,
por qué los otros callan durante tantos años.
Yo me pregunto
por qué el alma no les picaba
cuando miraban televisión, oían radio, leían
y sabían -esas cosas se saben, se sospechan, se niegan-,
por qué no preguntaban,
y ese alguien esperó que el otro otro, el poderoso, muriera de muerte provecta y portentosa para decir "yo creo", "me parece" "tal vez"...
Yo me pregunto
por qué se marca la esencia profunda de la vida,
la que perdura como una impronta pese a toda la muerte,
la que se dice en los sonidos pese a todo el silencio,
que traza los rasgos con un pincel de sangre, -la que lo hizo hijo.
Yo me pregunto
por qué un día la historia da sus pespuntes y une
y llega un hijo a dar a luz un padre -y es eso tanto o más poderoso que cualquier otra historia-.
Yo me pregunto
por qué nos abrazamos en esta euforia colectiva y profunda
y nos sentimos mejores y más plenos.
El dolor cicatriza y es una herida melancólica y dulce que dice que ellos no pudieron matar de muerte a la vida porque ella sigue, se impone, fructifica.
Y no hay ninguna respuesta para eso: solo una alegría soberbia y compartida.
Y que todos aprendan: los que no bajan los brazos, ahora los entrecierran porque la vida les concedió la dicha de no morir antes del perfecto abrazo en el que todos deseamos ampararlos.
El mundo es ahora 114 veces mejor.
Más justo.
Más entero.

1 comentario:

Prof. Mónica Rubalcaba dijo...

Ayyy... Cómo te quiero. Qué poética claridad...

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...