Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2014

Feliz cumpleaños para el francoparlante

Imagen
Hoy cumple años. Los mismos que yo. Hace ya 21 meses y dos cumpleaños que festejamos. Cada mañana me despìerto con sensación  gusano y él me obliga a mutar como mariposa: pese a mis miedos, mis desplantes, mis malos modos, mi tono de pizarrón viviente. Hubo quienes no daban ni dos centímos por nosotros y hemos transitado 6000 libros, 9 perros, 7 gatos, y varios momentos de pura intimidad. A su lado he conocido la alegría, que es mucho más profunda y verdadera que la felicidad.

Para Vera Roggero Fernández

Eso dijo Odiseo

Qué es de la línea suave y gris y temblorosa que me anuda los dedos con su cuerpo de gasa cuando pretendo hablar pero enmudezco y vuelve la nostalgia a invadirme las horas eternas del regreso.
Eso dijo Odiseo mientras Calipso le alargaba el tiempo en inmortalidades varias.
Eso dijo: yo solo lo repito.

El viento

Peino mi corazón como si fuera agua y guardo mis palabras en los bolsillos del silencio. Después me miro en el espejo y veo: lo que no quiero, como un zurcido transparente e irremediable que se oculta, pero que lo descubro en el canto matinal de los pájaros. Algunas metamorfosis me atemorizan más que los roedores e intento regresar a la nostalgia de los sitios perdidos. Las alas pierden sus plumas; los peces, sus escamas y todo se hace como viento que pasa. En alguna estación van quedando maletas y paraguas que se habían perdido. A esta hora exacta caen los mismos milímetros de agua: en Siberia, en Manhattan o dónde caiga el agua con esa derechura imperdonable. Yo atravieso desiertos empapada de lluvia. El día se vuelve un áspid incomodísimo y me duele el costado, ese lado insaciable  que marca a dentelladas.  Después viene la noche que cubre las vitrinas y se alza en los patios. En el ruido de postigos ya dejo de pensar y cierro todo, inclusive los ojos para que cese el vértigo del …

De la furia a la reflexión: o de cómo se fueron los aplazos

Imagen
Mi primera reacción fue saltar a la yugular. Nos quitan el arma neutrónica, se iguala para abajo, no se premia el esfuerzo, se les va a regalar la nota, serán todos unas bestias brutas, etc., etc. Roja de furia, de indignación, de fastidio.  Y después me di a pensar que la evaluación no debería medir resultados, que tendría que prestar atención a los procesos que despliegan todos y cada uno de nuestros chicos y que, muchas veces, el piso que ponemos para el siete resulta inalcanzable para muchos. ¿Eso significa que no estudiaron o que no se esforzaron o que no aprendieron? ¿Cuántas veces muchos colegas que aullaron esta vez  le pusieron siete a un chico porque, aunque no sabía eso que queríamos que supiera, se había matado para llegar a saberlo?  Y recordé aquella vez, hace mucho tiempo,  que, en un primer año, alterada, les dije. "Ustedes no aprenden nada." Se hizo un profundo silencio, alguien levantó la mano y dijo: "Yo aprendí a separar en sílabas." Y otros se an…

Ser maestros

Imagen
Enseñamos a leer y escribir: desde que las letras son jeroglíficos incomprensibles, y luego monigotes despatarrados que se resisten a obedecer. Enseñamos a leer y escribir que es mostrar un camino para aprender a descifrar una ruta que se abre en infinitos senderos. Enseñamos a leer y escribir que es internarse muy adentro para hallar las palabras que nombren los fantasmas, las alegrías, las tristezas, las rabias: los que son propios y necesitan los verbos que los nombren. Enseñamos a leer y escribir que es volver transparente la risa y los sueños que han soñado los otros poniéndoles palabras. Enseñamos a leer y escribir que es ir desenvolviendo el pensamiento de a pasos chiquititos para que se haga propio, inédito e insólito. Enseñamos a leer y escribir que es -para nosotros, los que enseñamos- aprender a ver las cosas desde otra perspectiva, que es pensar cómo caminar al lado del que anda aprendiendo, que es darse cuenta de que no podríamos hacer otra cosa que enseñar a leer y escri…

Amor de madre

¿Cómo se tramita querer a una madre? ¿En qué lugar se tira el ancla si al pensarlo no hay otra cosa que un vacío agudo y una lluvia que no cesa  y un pantano de bestias desatadas y una agonía igual o parecida a la que asesinaba las siestas infantiles? ¿Cómo se hace para decir que debo sentir lo que el conjunto común de los mortales y ver mi propio rostro recto, duro, inconmovible y ninguna otra cosa que esa herida que no se cierra nunca y mancha todo? ¿Por qué no puedo ser más buena y olvidar el silencio a que fui sometida y transformarme en una suave enfermera perfecta -aun sabiendo que no la calmaré- y asistir con ese afecto neutro que deviene del urbanismo y la amabilidad? ¿Qué son estos pinchos y espinas que me crecen para no entregarme por tamaño temor a la zarpa que ruge aunque sea una anciana pequeña que se pierde en su cama? ¿Por qué no puedo perdonar y seguir?

Del realismo y los niños que leen

Imagen
Harta de que el chico leyera los relatos fantásticos de Cortázar en clave realista, me di por vencida y dije: "Mientras puedas justificar tus  apreciaciones..."  Al fin y al cabo, cada cual lee con lo que trae y le es dado.  Pará, pará: ¿qué decís? ¿Exclusivamente realista a los 16? ¡Uff! ¡Algo huele mal y no es, precisamente, en Dinamarca!  Porque estoy en contacto diario con muchos niños y jóvenes cuyas edades oscilan entre los 5 y los 17 años puedo afirmarlo: el realismo avanza a zancadas, llevándose puestos los universos maravillosos y fantásticos. De seguir con la tendencia nos veremos cohabitando con niños en edad escolar incapaces de ver más allá de lo materialmente tangible, niños a los que ningún genio maligno les torcerá la verdad de sus fidedignas percepciones. Me hablarán ustedes de Potter o de Narnia o de Tolkien.   Perfecto: denme tanques editoriales capaces de vender a su madre y leeremos lo que fuera. Yo no hablo de consumidores, digo lec-to-res. Sin poner en tel…