Signos

Hay que leer los signos,
ver el sintagma entero en que se alinean,
hurgar el hueco en donde la palabra se disuelve en su cara -la otra- de silencio.
Y ahí,
tan solo ahí,
clavar los dientes
mordisquear los lamentos,
hundir las suaves yemas
para que reverdezca nuevamente,
azul como una madrugada de domingo.
He estado de viaje de mí misma
y deseo volver
en medio de los signos.
No quiero ser la que descifre los secretos,
la receptora de todos los relatos.
Voy a cerrar los buzones y comerme la llave.
No quiero sintagmas con huecos de silencio.
Me merezco la risa.
Otra vez.
Cada vez otra vez.
Y tus ojos que miran mis palabras.

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