Frío

El miedo es una mano que no cede. Se trepa como una dentellada de bocas diferentes y no pasan las horas. Se quedan ahí, como atoradas, encimándose fuera de sí. No alcanzo a ver la vereda de enfrente. Desde este cordón es Japón, Indochina, Sumatra. Tengo un frío constante que no alcanza a calentar ni tan siquiera el sol.

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