lunes, 29 de diciembre de 2014

Un viaje/ Día 0: lo que queda

La línea es punto a punto. Se parte y se regresa; de una ciudad, de una misma. A los que tenemos el amor desparramado por el planeta siempre nos falta un mango para el peso. Si estamos en cualquier acá, pensamos en allá; nunca es completo. Pero así es la vida para que sea vida: incompleta, y perfectible. En todas las familias se establecen papeles: a mí me tocó la memoria y el pespunte/ ir de acá para allá llevando los relatos -los pretéritos, los actuales, los que serán en la historia de los Pinasco desparramados por el ancho bordado del planeta. En mi maleta llevo palabras en el idioma en que mi hermano y yo fuimos haciéndonos para que Maïa aprenda su color, la espesura de sus olores literarios, la textura de sus sílabas extrañas. Yo voy: llena de libros, de fotos, de recuerdos; tan solo para unir, para que el río no se seque jamás, para que crezca la memoria y me perdure. Acá, en esto que es hoy lo que se queda, están mi gata niña, mi hijo, mi francoparlante, mi amiga Vera y una casa verde en Turderaville en la que aprendo a ser todo lo liviana que puedo, dado mi rol. Siempre es así la vida: incompleta y perfectible, y a mí me toca pespuntear los fragmentos de acá para allá. 

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...