jueves, 1 de enero de 2015

Un viaje/ Día 2: Bonne Année

Y empezó el 2015. Vea que es impar y, a mí, los impares, me resultan bastante favorables. A veces es cuestión de entregarse al pensamiento mágico para mantener la esperanza porque la realidad, ya lo sabe, no deja de golpear. Así que mejor me digo muchas veces que los impares son buenos y lo remonto, que la vida se hace con la cabeza, el corazón y un par de bastones llamados supersticiones personales.
Así que le digo, entre pecho y espalda, que espero mucha alegría para este 2015. ¿Felicidad? No, mejor alegría que es más sabia y profunda. Hay que estar a la altura de las circunstancias. Igual le digo que me gustaría que cada 30 o 31 renovásemos el brindis. ¿Qué? ¿Que yo no bebo? ¿Y? La cuestión es que cada fin de mes podríamos hacer un balance y desearnos alegría para los siguientes treinta días por vivir. Sería bueno, ¿no?

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