Amanecer febril

 Sobre los márgenes púrpuras del día unos pájaros cantan sus notas amarillas y el día, lento como el vino en la copa, rueda entre las ramas y se hace sol. ¿Quién dijo que los chorros de agua que resbalan azules no son las músicas con que las horas buscan la tierra para dormir? Febrero vuelve a comer su furia y la devuelve convertida en calor. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Leer: la mirada de los otros

Mi familia/ Pespuntes azules

¿Por qué leer?