jueves, 21 de mayo de 2015

Carta a una señorita en Marsella /4

Mi querida Maïa:
He estado pensando que las familias tienen historias que se pasan de boca en boca. He estado pensando que estamos lejos, pero que eso no significa que vos no puedas escucharlas y aprenderlas. He estado pensando que las historias familiares son las que nos permiten elegir quiénes queremos ser  ya sea porque las creemos y repetimos o porque las rechazamos y preferimos cambiarlas. Como fuera que vos resuelvas hacer, voy a contarte lo que yo sé de  nuestra historia. Es,  como todos, un relato parcial. Tu papá, si hubiera prestado atención, habría podido completarlo; pero estuvo atento a otras cosas (y lo bien que hizo);  así que  solo sabrás lo que te diga yo. Algún día vos se lo contarás a tu manera a tus hijos y el relato de nuestra familia perdurará en el tiempo. 
Los Pinasco, aunque vos no te lo puedas imaginar, venimos de un lugar que está mucho más cerca de Marsella que de Buenos Aires. Tu tatarabuelo Lorenzo Pinasco nació en Cogorno, Italia, a escasos kilómetros hacia el este de donde vos estás leyendo esto. Mi papá (que era tu abuelo) dice que era un italiano muy rubio y de ojos muy claros, que tenía un bigote enrulado en las puntas y que para que no se le desplanchara al dormir, se ponía un trapo atado en la nuca que lo mantenía en su sitio.
Bueno, por hoy, ya fue mucho.
Hasta la próxima, Maiushkina.
Te extraño hasta todos los cielos y espero volver a viajar prontísimo.
La tía. 

1 comentario:

Silvina dijo...

Qué hermoso recuerdo!!

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