Mi familia/ Pespuntes azules

Mi familia está atravesada por pespuntes: hilos azules que, a veces, quedan ondeando como llamas desprotegidas frente al viento. Entonces, el mundo es una zarpa violenta que nos araña sin que podamos entender por qué nos suceden las cosas innombrables. Otras familias tienen el hígado maltrecho o corazones que revientan de aletazos: nosotros tenemos esos pespuntes que, de pronto, se sueltan; que, de pronto, se quedan estupefactos sin reconocer la tela en que venían cosiendo. Es simple: nosotros  lo sabemos y tenemos protocolos para conducirnos cuando la aguja queda pendulando en el tiempo. Claro que el saberlo no evita el sobresalto y la urgencia por anudar los hilos para que todo siga como si nada hubiera sucedido. No se confundan: escribí "como si" porque tenemos clara conciencia de que cada pespunte suelto es una herida que, tal vez, se quede abierta para siempre e invisible para los ojos de todos los mortales y los dioses incluso. Quizá sea por eso que, vaya donde vaya, adonde sea que me lleven mis pasos, llevo un bolsillo secreto con un dedal y agujas para anudar los hilos y continuar cosiendo.

Comentarios

Horacio Beascochea ha dicho que…
De eso se trata, de continuar cosiendo, a pesar de, (afirmaría Lispector). Bello texto.

Saludos

Horacio

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