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Mostrando entradas de abril, 2018

La mujer incorrecta

Yo no soy la adecuada.
Miro a los ojos mientras digo.
No soy fina ni delicada ni hablo susurrando.
Es cierto: a veces grito/ parece que reto siempre/ tengo impiedades sucesivas (si cabe, simultáneas).
Llevo tatuadas cicatrices amargas y cuando caen los rayos cierro todas las puertas para aullar en silencio.
Tengo una piedra en el alma y puesta al sol hay que hacer un esfuerzo para ver cómo brilla.
En ciertas circunstancias soy Casandra; en otras, una Medea en ciernes.
He intentado ser Penélope, pero para los pretendientes.
Soy un graznido y lloro muchos días...
la mujer incorrecta,
¡qué duda cabe!
Pero hay un sitio de mi cuerpo en que guardo una tibieza azul, hecha de muchos cristalitos y de algunos jilgueros; un campo de lavandas, un aroma de panes, una palabra suave, un abrazo extendido...la incorrección correcta que lava las heridas como el agua.
En ese lugar soy como el sol que no hace preguntas, un día claro con todos sus perdones, un mantel que se seca en el viento, una lengua q…

Lo que no tiene

En la esquina hay una pila de ramas que alguien sacó de su jardín. El sábado ardió y algún vecino la apagó con agua. Como se apaga el fuego cuando prende. Después quedan tan solo las cenizas de lo que antes fueron ramas y más antes aún un árbol frondoso de verano, alguna vez retoño y semilla en su origen.
Así el amor: eso que es dar lo que no se tiene.
Si el árbol quemado en cenizas me hubiera dado pájaros con que alumbrar mis miedos, estaríamos ahora diciendo que dio lo que no tenía porque los árboles no traen pájaros en su ADN vegetal; y, sin embargo, se hacen nido para ofrecer aquello que no tienen.
Así el amor.
Pero el árbol ahora es ceniza.
En la esquina.
Su fuego fue apagado con agua que limpia todas las heridas. Menos en este caso, en que el agua -que ha apagado el fuego y la historia del árbol- ha dado lo que es.
Y no fue amor.
Fue agua dando agua sobre el fuego.
Fue fuego dando fuego sobre el árbol.
Fue árbol ya sin pájaros, ni viento, ni lluvia.
Así el amor