Lo que no tiene

En la esquina hay una pila de ramas que alguien sacó de su jardín. El sábado ardió y algún vecino la apagó con agua. Como se apaga el fuego cuando prende. Después quedan tan solo las cenizas de lo que antes fueron ramas y más antes aún un árbol frondoso de verano, alguna vez retoño y semilla en su origen.
Así el amor: eso que es dar lo que no se tiene.
Si el árbol quemado en cenizas me hubiera dado pájaros con que alumbrar mis miedos, estaríamos ahora diciendo que dio lo que no tenía porque los árboles no traen pájaros en su ADN vegetal; y, sin embargo, se hacen nido para ofrecer aquello que no tienen.
Así el amor.
Pero el árbol ahora es ceniza.
En la esquina.
Su fuego fue apagado con agua que limpia todas las heridas. Menos en este caso, en que el agua -que ha apagado el fuego y la historia del árbol- ha dado lo que es.
Y no fue amor.
Fue agua dando agua sobre el fuego.
Fue fuego dando fuego sobre el árbol.
Fue árbol ya sin pájaros, ni viento, ni lluvia.
Así el amor

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